Los Orígenes Extraños: La Historia del Cóctel Monkey Gland

En los bulliciosos bares de los años 1920, donde el jazz vibraba en el aire humeante y los vestidos de flapper se entrelazaban con susurros prohibidos, una mezcla excéntrica encontró su camino hacia las manos ansiosas de los entusiastas de los cócteles. El Monkey Gland cóctel, una mezcla peculiar de ginebra e intriga, dejó su huella durante una era donde la mixología aventurera reinaba suprema. Pero, ¿qué llevó a la creación de una bebida tan extravagante y cómo se convirtió en un símbolo del espíritu experimental de su tiempo? Embarquémonos en un viaje a través de la curiosa historia del cóctel Monkey Gland.
Contexto Histórico

La historia del cóctel Monkey Gland comienza, apropiadamente, en el apogeo de los Felices Veinte, un período conocido tanto por sus avances liberadores como por sus decisiones audaces en el estilo de vida. El nombre inusual de la bebida no es solo una rareza al azar; se remonta a una práctica médica peculiar y controvertida popularizada por el Dr. Serge Voronoff—un cirujano francés que, con bastante audacia, afirmaba que injertar tejido de testículos de mono en humanos podía rejuvenecer y prolongar la vida. Naturalmente, esta afirmación insólita despertó tanto interés como escepticismo, inspirando muchas cosas, incluido un cóctel.
Inventado por nada menos que el legendario barman Harry MacElhone en el Harry’s New York Bar de París, el cóctel Monkey Gland encapsula perfectamente la ética de los años 1920. Mezcla ginebra, el licor favorito de la época, con jugo de naranja, granadinay un toque de absenta. La bebida fue un éxito instantáneo, quizás tanto por su nombre excéntrico como por su sabor distintivo. En una época en que la Prohibición en Estados Unidos llevó a los aficionados a las bebidas a buscar en tierras extranjeras sus placeres, este cóctel representaba tanto una rebeldía como una celebración del estilo innovador de la época.
Versiones y Variaciones Modernas

Avancemos hasta hoy, y el cóctel Monkey Gland disfruta de un nicho pero apasionado seguimiento entre los conocedores de cócteles que se deleitan con su vívida historia y sabores estratificados. Aunque la receta original permanece mayormente intacta, los mixólogos contemporáneos han introducido nuevas variantes, jugando con diferentes estilos de ginebra o sustituyendo absenta por licores similares con sabor a anís.
Su atractivo duradero no reside solo en su sabor sino en la historia que cuenta—una instantánea de un período en que la ciencia moderna coqueteaba con ideas extravagantes y los bartenders correspondían ese espíritu aventurero con sus creaciones. El Monkey Gland sigue siendo un cóctel de elección para quienes buscan no solo refrescarse, sino también iniciar una conversación, un capricho en la audacia juguetona de tiempos pasados.
Sección de Recetas
Si tienes ganas de crear una pieza de historia en casa, aquí tienes la receta clásica del cóctel Monkey Gland:
- 50 ml de ginebra
- 30 ml de jugo de naranja fresco
- 2 gotas de absenta
- 1 cucharadita de granadina
Instrucciones:
- Combina la ginebra, el jugo de naranja, la absenta y la granadina en un shaker lleno de hielo.
- Agita vigorosamente hasta que esté bien frío.
- Cuela la mezcla en una copa de cóctel enfriada.
- Decora con una rodaja de naranja para un toque de refinamiento.
El Último Trago
El cóctel Monkey Gland, con su historia extravagante y su sabor ácido y estratificado, ha asegurado su lugar único en el panteón de los cócteles clásicos. Ya sea atraído por su nombre curioso o por la nostalgia de saborear algo nacido de la exuberancia de los Felices Veinte, esta bebida te invita a ser parte de un pedazo de historia. Así que, ¿por qué no agitar las cosas y disfrutar de esta bebida peculiar? Es un sabor de la historia en cada sorbo.